jueves, 15 de mayo de 2014

Volvía de un viaje de trabajo desde Florencio Varela hasta Merlo. Iba cansado y apesadumbrado porque las ventas no habían sido las esperadas. Pensaba en cómo podría pagar la deuda, en lo que iba a pasar si no lograba reunir el dinero…
El auto protestaba un poco cada tanto, pero resistía el esfuerzo. Todavía faltaba bastante cuando empezó a llover.
Aún hoy no me explico por qué tanto retraso, pero cuando menos lo esperaba el sol comenzó a ocultarse y las cosas perdieron color. Entre el cansancio, la preocupación y la lluvia, decidí parar y dormir, siquiera en el auto.
Estaba en pleno Lomas de Zamora, no conocía a nadie, así que paré frente a un barcito apartado. Al entrar vi que estaba prácticamente vacío: el que supongo era el dueño miraba una película en blanco y negro, y en un rincón un borrachito contemplaba tristemente una botella y un vaso vacíos.
Me acerqué a la barra y pedí una cerveza. Tenía hambre, pero no quería comer nada en ese lugar. Afuera la lluvia cobró fuerza.
-Qué nochecita – le dije al dueño.
-Psss… – contestó sin apartar la vista del televisor. Tenía un bigote desaliñado que escondía las comisuras de su boca. – El día que el del tiempo acierte, se acaba el mundo.
Fui sorbiendo lentamente la cerveza helada, cuando al tercer trago el viejito borracho se me sentó al lado. – ¿Amigo me compra un trago? – pidió con una sonrisa desgastada. Se me pasaron mil cosas por la mente, pero no les di importancia. – Claro amigo, ¿qué quiere tomar?
Pidió un vino, el más barato que uno pueda imaginarse. Se sirvió y vació el vaso, después sirvió y vació de nuevo. Mientras estaba en eso, por la calle pasó un auto con la música a todo volumen. Sonaba un tema de cumbia.
Durante la propaganda de la película, pusieron el anuncio de un recital en un club de la zona. No le presté atención, pero al escucharlo el viejo se ahogó con el vino, tosió, puteó, se limpió la boca con la manga.
El dueño ya no miraba la tele. Ahora el hombrecito tenía un gesto agrio. Sin previo aviso, sorprendentemente lúcido, empezó la historia.

“El Nene era un delincuente de acá nomás, un malandra que se manejaba arrebatando. Dentro de todo no era tan malo… pero estaba enamorado. La chica se llamaba Silvana o Silvina. Era estudiante, tenía supuestamente unos 15 años y se dedicaba a andar de joda. Tampoco era mala, pero no había fiesta donde no anduviera. El Nene, como estaba enamorado, trataba de llamarle la atención, pero a ella no le importaba, ella quería más, quería plata, quería fama. El Nene escribía canciones y poemas cada vez más tristes, porque cada vez era más desgraciado por no ser correspondido. Primero la conoció por la computadora, porque ella subía fotos donde posaba como una modelo, y cada vez con menos ropa. Entonces el Nene y todos los que la veían se enloquecían. Yo mismo vi unas fotos y pensé que esa chica ya no tenía la edad que decía. La cuestión es que el Nene empezó a seguirla. Se enteró donde estudiaba, y andaba rondando la zona. Averiguó donde solía ir a bailar, y también empezó a frecuentar esos lugares. Al final después de tanto trabajo consiguió que ella se fijara en él. Esa noche en el baile ella lo sedujo con movimientos sensuales, lo volvió loco. El pobre terminó embobado, perdido. Por unos días anduvieron juntos, él cada vez se enamoraba más y gastaba más en ella, pero era muy celoso, quería controlarla todo el tiempo, decía que quería llamar la atención para hacerlo enojar… ella se cansó y lo dejó. El se puso como loco y trató de recuperarla, pero no pudo hacer nada. Incluso hizo de cuenta que ya había pasado todo, que solamente quería que fueran amigos, para ver si podía lograrlo por esa vía. Incluso parece que se veían de vez en cuando, ya estando con otras parejas, pero al final ella siempre lo rechazaba. Así que el Nene tocó fondo. Siempre dije que no era tan malo… antes no era tan malo… no se drogaba por lo menos. Ahí empezó. Tomaba más que nunca además. Se juntó con gente de la peor, se buscó malas minas, su vida era un desastre. Se puso violento, les pegaba a esas chicas, robaba armado… Y una noche… todo terminó en desastre. Pasó en un auto con 3 secuaces por donde ella caminaba. Tiraron como locos, mataron a 5 pibes y a ella la hirieron en la pierna. Él se bajó y le pegó hasta desfigurarla casi, pero todos tuvieron que escaparse antes de poder liquidarla, tiroteándose con la policía. Los pillaron a la semana. Al Nene no lo agarraron porque es hijo de un oficial de la bonaerense. ¡Ja! La chica se mudó con su familia. No se dónde andarán ella o el Nene, pero si se que él no quedó satisfecho porque quiere verla muerta.
Ahora dicen que tiene unos primos o amigos que encontraron las canciones que escribió cuando estaba enamorado. Que las están tocando en algunos bailes…
Yo no puedo creer que canten eso, semejante criminal… el Nene me mató a dos de mis hijos esa noche.”
Terminó su relato con tono cansado, se levantó y salió a la lluvia llevándose la caja de vino. Quedé muy intranquilo con lo que había escuchado. Le pregunté al dueño si lo que decía el viejo era verdad. – Psss… – me contestó de nuevo. Pero me pareció que significaba que si, y que mejor no hablar de ciertas cosas. Me puse a ver la película en silencio. Cuando paró la lluvia seguí viaje.
Unas semanas más tarde veía una de miedo en la tele, y al hacer zapping durante las propagandas encontré en un programa esta agrupación llamada ”Nene Malo”, que presentaba la canción “Bailan rochas y chetas”. Escuché un poco la letra y se me pusieron los pelos de punta. Le pregunté a mi hijo mayor si tenía música de ese grupo, y él me pasó un cd con temas. Esta vez escuché con atención. Le pedí ayuda a un sobrino que tiene un blog y vive en la computadora para que me ayudara a encontrar las letras de esos temas, por si había oído mal. Pero no. Todo la historia estaba ahí. Y es esa historia la que comparto aquí. La publico en este blog de cosas de miedo, porque al menos a mi sí me da miedo. Me deja intranquilo. Que cada uno saque sus propias conclusiones.
Los temas del grupo, las frases reveladoras y lo que entiendo que están diciendo en realidad como parte de la historia del Nene:


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